Feria Antártica Escolar 2010 / fae FAE / Biodiversidad marina

TESTIMONIOS

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Cada año, los estudiantes ganadores de la Feria Antártica Escolar emprenden un viaje único al Continente Blanco, junto a destacados científicos, con el fin de conocer en terreno el que es considerado el laboratorio natural más grande del mundo.

La última Expedición Antártica Escolar, realizada en enero de 2009, permitió a los jóvenes ganadores de la VI FAE compartir además con el Príncipe de Mónaco. Durante su estadía en Antártica, los estudiantes alojaron en la base científica “Profesor Julio Escudero” del Instituto Antártico Chileno (INACH) y realizaron salidas a terreno con clases de geología y paleontología con científicos del INACH y la Universidad de Magallanes.

antartica on Vimeo.

TESTIMONIOS

"Realmente fue una experiencia maravillosa en donde todo lo que vivimos fue demasiado lindo. Resultó interesante la ida a este continente, ya que no fue sólo un viaje: aprendimos cosas nuevas acerca del territorio y los animales que ahí habitan. La relación que tuvimos con los científicos en terreno fue genial; ojalá se puedan dar las cosas a futuro para estudiar Geología".

Makarena Sandoval Molina
(Liceo B-13 Las Araucarias, Curacautín).

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"De este viaje existen muchas cosas que rescatar, pero sin duda una a destacar es el hecho de que los jóvenes se sintieran aportando algo a la ciencia. Se podía observar esa llama en los ojos cuando estuvieron trabajando con los fósiles y esa cercanía que tuvieron con los científicos en terreno, es algo tremendamente enriquecedor".

Lya Astudillo, profesora
(Colegio República del Brasil, Concepción).





Expedición Antártica Escolar
¿Cómo promover el interés por una cultura científica?

Por Elías Barticevic Cornejo

¡Ya se ha hecho una tradición! Cada verano desde hace 5 años, el Instituto Antártico Chileno (INACH) y la Fuerza Aérea de Chile (FACH) llevan a un puñado de jóvenes a la Antártica. El objetivo es construir una cultura país que nos permita tener ciudadanos más conscientes del valor de la ciencia antártica. El grupo estuvo compuesto por los ganadores del concurso nacional Feria Antártica Escolar (FAE). Viajaron 14 jóvenes y 5 profesores de Concepción, Curacautín, Villarrica, Valdivia y Punta Arenas.

Es importante resaltar que no fue un viaje turístico. Al contrario, fue una exploración al laboratorio natural del fin del mundo. La idea central es ir a investigar, a observar la vida y los diversos misterios que esconde el sexto continente. Nos acompañaron los científicos Claudio Gómez, de la Universidad de Magallanes, y Marcelo Leppe y Stefan Kraus, del INACH. Además, compartimos con la dotación de la base Presidente “Eduardo Frei Montalva” de la FACH y los profesionales de la base científica del INACH, “Profesor Julio Escudero”.

Alguna vez en mis clases de periodismo científico en la universidad teoricé sobre cómo promover el interés científicos en la sociedad. Hoy siento tener más cercana la respuesta: no basta con leer sobre ciencia, hay que vivirla. ¡No hay nada que reemplace a la realidad! En eso estuvimos entre el 5 y 8 de enero. He aquí algunas fotografías como testimonio de este proceso educativo nacional.

El Príncipe Alberto II de Mónaco compartió con los jóvenes en el avión DAP que nos llevó a la Antártica. Nuestra impresión fue la de un hombre cercano a la gente. Un dato no menor: nunca antes habíamos tenido tanta cobertura periodística de la FAE a nivel nacional e internacional. Indudablemente, él ayudó a que los medios de comunicación visualizaran nuestro trabajo.

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La bienvenida en la base de la FACH. Los jóvenes posaron para la foto junto al Príncipe Alberto II de Mónaco, el General (A) Luis Ili, y el Director Nacional del INACH, Dr. José Retamales. Luego se puso a llover torrencialmente y el frío se hizo presente en el ambiente. Eran casi las 16:00 horas del primer día.




En nuestro segundo día, exploramos la zona occidental de la isla Rey Jorge junto al vulcanólogo del INACH, Dr. Stefan Kraus. Aprendimos que el origen de la isla fue un gran volcán. Cada roca, montaña e isla contiene información sobre los procesos geológicos que dieron forma a lo que vemos hoy. Capturé una pequeña gran idea: la tierra cambia constantemente, nada de lo que hoy vemos, fue tal cual en el pasado.

El explorador antártico Alejo Contreras de la empresa regional DAP, compartiendo su sabiduría con las niñas de Concepción, Nicole Peña y Francisca Pedrero.  De fondo elefantes marinos (nombre científico Mirounga leonina). Un macho adulto logra alcanzar los 6 metros de longitud con un peso de 4000 kg.



Al tercer día fuimos a observar pingüinos a la isla Ardley ubicada al frente de Villa Las Estrellas, en el mismo sector de bahía Fildes. Es una Zona Antártica Especialmente Protegida. Observamos el comportamiento de un grupo de elegantes pingüinos Papúa (Pygoscelis papua). Son fácilmente distinguibles por el destacado tono rojo de su pico y patas.

Los niños en terrenos, buscando fósiles, restos de la vida del pasado que han quedado preservadas dentro de las rocas. La ciencia que estudia los fósiles es la Paleontología. Nos dividimos en dos grupos y comenzamos a buscar con un martillo geológico en mano. ¡Esto es llevar el aula a terreno! En la foto, Maximiliano Felis, de Villarrica.  El Dr. Leppe nos contó que estaba trabajando en este sector -denominado Cerro Fósil-  con el fin de hallar muestras fósiles de un ave gigante, el Phororhacoide, que se alimentaba de los animales que vivían en la Antártica en la época geológica del Holoceno.  Estoy seguro de que este tipo de interacción entre los investigadores y los jóvenes nos permitirá hacer de Chile un país con más sensibilidad hacia los temas científicos.

Nos costó salir en zodiac, el tiempo no lo permitía. A media tarde del penúltimo día fuimos al glaciar Collins. Tuvimos suerte: vimos un desprendimiento de hielo (cada año el glaciar retrocede entre 6 a 7 metros) y nos encontramos con focas leopardo marino (Hydrurga leptonyx). Tienen dientes muy desarrollados. Además de calamares y peces, comen pingüinos. ¡Parece que llegamos después del almuerzo! Esto fue lo que más disfrutaron los jóvenes (y nosotros también).